Cervantes y la literatura del código: “Misión Cervantes”, de Brad Thor

Vaaaaaaaaale, lo reconozco: me gusta leer, a veces, algún título de la denominada “literatura del código”: ya sabéis, esa inmensa producción literaria que, a rebufo del éxito del Código Da Vinci de Dan Brown, consiste en idear una historia narrativa en torno a un cuadro, un libro, una partitura, un… lo que sea que encierra en su interior una clave secreta que permite revelar un misterio oculto durante siglos de incalculable trascendencia para la historia de la humanidad. El misterio viene del pasado, pero se investiga en el presente, con lo que ya tenemos creados dos planos diferentes de narración. Y todo ello convenientemente aderezado con los consabidos buscadores y defensores del misterio (agrupados estos en sectas o hermandades que se mantienen a lo largo de los tiempos), malos muy malos sin ningún tipo de escrúpulos morales, secundados por sicarios crueles y sádicos, y asesinatos a tutiplén (a ser posible, rituales). En el esquema —nunca mejor dicho— no puede faltar un detective más o menos profesional (puede ser un policía, un investigador privado, un pesquisidor, si se trata de tiempos pretéritos, un agente secreto, un erudito investigador, un periodista de bien despierto genio…), ni por supuesto una mujer atractiva (más o menos fatal, según los casos) que proporcione a la historia la consabida y necesaria tensión sexual, etc., etc.

Son libros de lectura fácil y “desengrasante”, pequeños paréntesis de distracción entre otras lecturas más sesudas y académicas. Best-sellers con todas las marcas y tics del género, con mayores o menores pretensiones de calidad literaria, pero por lo general bastante entretenidos… si eres aficionado al subgénero. (Entre paréntesis, he de decir que mi gusto literario quedó estragado hace ya unas décadas leyendo folletinescas novelas históricas de la época romántica, ¡qué se le va a hacer!)

Pues bien, esta tarde, echando un vistazo a la sección de novedades de una librería pamplonesa, encuentro un libro que inmediatamente atrae mi atención por su título: Misión Cervantes, de un tal Brad Thor, y esta frase de reclamo en la portada: “1400 años después… los hombres aún siguen matando para mantener el secreto oculto”.

-1Sorprendido —ma non troppo a estas alturas: “cosas veredes, amigo Sancho…”—, doy la vuelta al libro para leer la contracubierta, que propone nada menos que lo siguiente:

Brad Thor, el actual maestro del suspense norteamericano, aclamado por escritores como Dan Brown o Steve Berry y autor de éxito con más de un millón de ejemplares vendidos en todo el mundo, nos presenta un fantástico thriller político internacional. Scot Harvath, un exagente de los cuerpos especiales de la Marina estadounidense, deberá luchar contrarreloj para desvelar un fabuloso secreto en el que tres elementos encajan como un rompecabezas: Thomas Jefferson —tercer presidente de Estados Unidos—, un criptograma ingeniosamente oculto entre las páginas del Quijote y una revelación del profeta Mahoma que jamás vio la luz.

¡Toma del frasco, Carrasco! Nada menos que el presidente Jefferson (personaje histórico nada ajeno a estos tejemanejes “del código”: ya sabéis, lo de los símbolos masónicos en el billete de dólar, etc.), nuestro querido Quijote (y no es, por supuesto, la primera vez que la ficción literaria —¡y aun cierta  bibliografía cervantista!— nos habla de claves, enigmas e insondables misterios encerrados en la novela) y, todavía más, rizando el rizo, una desconocida profecía de Mahoma…

Por si esto no fuera suficiente para decidirme a comprar el libro (para mí ya lo es: están a punto de cerrar, así que corro enseguida al mostrador de la librería, deleitándome ya con fruición, por adelantado, en las horas de grata lectura que me esperan en cuanto pueda ponerme con semejante “rompecabezas”), la contracubierta sigue prometiendo:

Con una narrativa vibrante, llena de acción y con giros inesperados que sorprenden constantemente al lector, Brad Thor nos atrapa con una fascinante historia que cautivará incluso a los lectores más exigentes, y nos presenta una nueva aventura de un personaje llamado a convertirse en héroe de nuestros tiempos.

Eso de que la aventura cautivará “incluso a los lectores más exigentes” me escama un poco: ¿qué pasa, que la mayoría de los lectores que esperan tener los de la editorial es una masa de público poco exigente, consumidor de literatura barata, fácil de cautivar? No sé, no sé, pero el inciso de marras da que pensar… Y yo, por cierto, ¿estaré en el grupo de “los lectores más exigentes” o seré parte de la masa amorfa de poco exigentes consumidores de literatura popular?

Dejo estar ahí la cosa (doblemos aquí la hoja, si lo prefieren más culto) y acudo después a las solapas interiores, para descubrir que este autor de best-sellers con apellido de dios nórdico es licenciado por la Universidad de Southern California y que fue miembro del Programa de Análisis “Célula Roja” del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (no sé qué cosa sea, pero suena a importante, a juzgar al menos por lo que estamos acostumbrados a ver en las películas USA…); y también que cuenta en su haber con títulos como The Lions of Lucerne, Path of the Assassin, State of the Union, Blowback, Takedown, The Apostle y, traducido al español, El primer mandamiento. Lo siento, amigo Brad Thor, pero mi ignorancia es enciclopédica (abarca todos los saberes) y no te conocía de nada hasta que no me he tropezado casi de casualidad con tu Misión Cervantes (Madrid, Ediciones Martínez Roca, 2013).

En fin, prometo leer el libro en breve y ofrecer mis impresiones de lectura. Por mientras, un pequeño detalle sobre el título: veo que el original era The Last Patriot, y que para la versión en español se ha cambiado a este atractivo Misión Cervantes, seguramente buscando con él un buen banderín de enganche para los lectores hispánicos (ya se sabe que Cervantes es un autor universal que tiene mucho gancho, que su figura y su obra generan gran interés, etc., etc.). En mi caso, al menos, la estrategia comercial ha funcionado: seguramente, al pasar la vista por la sección de novedades, no habría llamado mi atención un libro titulado El último patriota. Sí, en cambio, y mucho, uno titulado Misión Cervantes, que promete intriga sin cuento mezclando —ya veremos si con un “orden desordenado” o no— a Thomas Jefferson, el misterio de turno encerrado en el Quijote y una profecía inédita de Mahoma. ¡¡Ay, estoy impaciente por comenzar la lectura!!

Triste noticia: nos dejó Francisco Márquez Villanueva

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Hace unos días, a los 82 años, no ha abandonado Francisco Márquez Villanueva, uno de los más grandes cervantistas. Son días de luto, días de gran tristeza, días en los que recordar, una vez más, su gran obra, su pensamiento, la luz que supo dar a tantos espacios oscuros en los estudios cervantinos y en todos aquellos a los que dedicó su larga y fructífera labor universitaria.

Día de luto para el cervantismo, que ha perdido a uno de sus hijos predilectos.

José Manuel Lucía Megías

Presidente de la Asociación de Cervantistas

 

Algunos obituarios publicados en la prensa española:

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/06/16/actualidad/1371414775_770298.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/06/15/andalucia/1371328801.html

http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/1546078/francisco/marquez/villanueva/y/la/espana/los/conversos.html

http://www.abc.es/cultura/20130615/abci-hispanista-201306151837.html

http://www.malagahoy.es/article/ocio/1545948/muere/boston/hispanista/andaluz/marquez/villanueva.html

Entrevista a Pepe Ortega, adaptador del “Licenciado Vidriera”

Miguel Ortega entrevista a Pepe Ortega, director y dramaturgo, que ha realizado una adaptación del “Licenciado Vidriera”.

http://blogs.molinodeideas.com/cometario/?p=4656&preview=true

«Podríamos llamar a la generación actual “la generación Vidriera”». Entrevista a Pepe Ortega

Podríamos llamar a la generación actual, “la generación Vidriera”

Tras su vuelta al tablado, el dramaturgo Pepe Ortega retorna para  hacernos disfrutar con su adaptación de una de las Novelas Ejemplares de Cervantes, El Licenciado Vidriera.

Hace unas semanas, con motivo del Día del Libro, tuvimos el placer de ver la representación de La Canción de Vidriera en el homenaje que se hizo a Cervantes en su propia casa natal en Alcalá de Henares. ¿Qué sensaciones te llevaste de esa representación?

La verdad es que fue una experiencia muy bonita poder dar vida al texto de Cervantes en su propia casa. Pensaba el otro día que no es que Cervantes siguiera vivo, sino que hay que tenerlo como “bulldog en jaula”, porque se tira a las canillas de la gente. Este trabajo suyo en concreto tiene una fuerza y una vigencia bestiales. Yo lo único que le he aportado es un marco que lo permite vivir dentro de un juego de metateatralidad que conecta el contexto actual con la obra cervantina. Pero como espectador pudiste ver que tiene una fuerza arrasadora con la sensibilidad contemporánea de la gente. Según avanza la obra va cobrando una fuerza, una emoción, una densidad de mensaje abierto a tantas lecturas que es prodigioso.

No es que Cervantes siguiera vivo, sino que hay que tenerlo como “bulldog en jaula”, porque se tira a las canillas de la gente.

Eso es un poco lo que pienso del pensamiento cervantino. Cervantes nos abre un panorama que no es que no haya cambiado desde entonces, ¡claro que ha cambiado y hemos ido cambiando!, pero ese ir cambiando y esa necesidad de ir cambiando siempre va en la línea de lo que yo percibo que nos marca Cervantes. Cervantes nos invita a convertirnos en seres capaces de entender la importancia del diálogo, seres capaces de entender que solo a través del diálogo nos es dado conocer algo. Que el mundo medieval se cayó con estrépito y no puede reconstruirse. Y que finalmente nuestra posición es completamente de autoengaño, como vemos en el El Retablo de las Maravillas. Es decir, estamos en una posición en la que no aceptamos convertirnos en ciudadanos, pero tampoco terminamos de salir de nuestra condición de súbditos ilusos. Quizá lo que nos salva es que somos mestizos porque tenemos toda esa riqueza de la mirada del sur y la del norte contrastada en nuestra conciencia. Pero al mismo tiempo somos mestizos dogmáticos cuya guerra interior, cuya división interna no se asume. No asumimos como sociedad esta dialéctica. Yo creo que Cervantes es una invitación a convertirnos plenamente en mestizos, pero en mestizos dialécticos, y a tomar conciencia de ello.

Cervantes nos invita a convertirnos en seres capaces de entender la importancia del diálogo, seres capaces de entender que solo a través del diálogo nos es dado conocer algo.

De todos los mensajes que podemos descubrir en la Canción de Vidriera, ¿Cuál destacarías?

La Canción de Vidriera es una adaptación que proviene de un espectáculo que hice hace tres años que se llamaba Vidriera/Monipodio. En ese momento lo entendía como la visión que nos podía dar Cervantes sobre la crisis que se nos estaba viniendo encima.

A través de la obra de Cervantes se ve cómo una sociedad que se permite el lujo de excluir, de no valorar y de alguna manera perseguir el talento, está condenada a sufrir a los fanfarrones y a los faltos de escrúpulos

En ese trabajo intentaba contraponer, por un lado, el maltrato al talento y al estudio que representa Vidriera, y por otro el tándem Rinconete-Cortadillo/Monipodio, que es una metáfora general de cómo los huecos que deja el talento los rellena la falta de escrúpulos. A través de la obra de Cervantes se ve cómo una sociedad que se permite el lujo de excluir, de no valorar y de alguna manera perseguir el talento, está condenada a sufrir a los fanfarrones y a los faltos de escrúpulos que cubren esos huecos dejados por el talento. De esa manera, todo se acaba convirtiendo en un patio de Monipodio, en un chiringuito inmoral. Ésta era un poco  la propuesta con la obra anterior. Era un trabajo teatral más grande, de 6 actores, y ahora quería poder utilizar  solo la adaptación del Licenciado Vidriera sin contraponerlo a Rinconete y Cortadillo, pues creo que el mensaje hoy más que nunca se entiende sin necesidad de resaltarlo con la otra obra.

Desde luego el mensaje cala en el espectador. ¿Cómo se puede explicar la rabiosa actualidad de una obra que se escribió hace 400 años?

Este mensaje que ahora exactamente hace 400 años Cervantes encriptó en forma de Novelas Ejemplares, en realidad está hablando de algo que sigue vivo entre nosotros.

La obra de Cervantes es totalmente vigente, toda ella. Ahora mismo quizá se ve mejor con alguna de sus obras, como El Licenciado Vidriera que desgraciadamente conecta muy bien con la situación que hay ahora en el país. Podríamos llamar a la generación actual, “la generación Vidriera”. Se dice que tenemos la generación mejor formada de nuestra historia. Gente que ha estudiado y que ha tenido un gran desarrollo académico y que, sin embargo, la mayoría de ellos están viéndose obligados a tener que irse para buscar un trabajo que les permita desarrollarse profesionalmente, continuar su investigación y demás. Esto es lo que me parece que tiene de doliente la situación. La marcha de unos y cómo se queda el panorama de los que se quedan tras esta marcha. Este mensaje que ahora exactamente hace 400 años Cervantes encriptó en forma de Novelas Ejemplares, en realidad está hablando de algo que sigue vivo entre nosotros. Y es que somos una sociedad que se sigue permitiendo el lujo de marginar el talento, el estudio, la inteligencia. Y esto se plasma en una generación que después de haber costado muchísimo dinero, porque la educación es muy cara, de haberse hecho una enorme inversión de años y de esfuerzo,  tanto a nivel estatal como individualmente, ahora todo esto se tiene que perder. Con la obra se nos formula la pregunta “qué nos pasa” y al mismo tiempo es una pregunta y una respuesta gloriosamente profunda y vigente de un Cervantes que lo que nos dice es que lo que nos pasa es que despreciamos el talento.

Somos una sociedad que se edifica a sí misma despreciando el talento, despreciando el estudio, despreciando la idea de que la cultura es algo que nos va puliendo el espíritu, que nos va ayudando a desarrollar la sensibilidad. Y de esto es lo que habla La Canción de Vidriera.

Tanto Cervantes como tú, a través de la Canción de Vidriera y el resto de tu trabajo, proponéis la cura cervantina, que se encuentra en gran medida en “el otro”.

Sí, yo creo que se trata también de partir de una cierta honestidad, y es reconocer que no podemos explicarlo todo, que no sabemos todo, y que cuanto más soñamos que es así, más engañados estamos, como individuos y como colectividad. Es decir, fracasamos en nuestro intento de controlar el mundo y controlar la realidad. 

Cervantes también tuvo fama de duelista, pendenciero, hombre de mundo, cautivo, olvidado, pobre, convicto, héroe de guerra, cornudo, adúltero, poetastro… ¿Se puede entender a Cervantes separando su vida de su obra, o en la obra literaria se acaba por fundir uno y otro?

En la obra de Cervantes encontramos una cuerda tejida por numerosos hilos, y uno de los más gruesos es el del fracaso. Y es que el fracaso es el compañero de viaje de la condición humana. Pero al mismo tiempo no es un fracaso . A Cervantes su fracaso literario continuado y económico es lo que le abre a escuchar las razones del mundo. Si no aceptamos un cierto fracaso, si no aceptamos que nuestra verdad puede no ser la única no podemos encontrar un lugar para el discurso del otro. Este pensamiento también es medieval; pensar que podemos capturar el mundo entero a través de la mística de lo religioso. Y no, somos huérfanos. La modernidad que instaura Kafka es la orfandad. Esto es de lo que habla Cervantes. Bauman, el filósofo y sociólogo que planteó la modernidad líquida, en su discurso, al recibir el premio Príncipe de Asturias, dijo que Cervantes había derribado una muralla de mitos, de máscaras, de leyendas, de supersticiones medievales y nos había dejado solos frente a la Nada. Yo también estoy de acuerdo con eso. La tarea de Cervantes es terminar lo medieval, reírse de ello. Don Quijote es un personaje medieval, su personalidad, su lenguaje es arcaizante. Cervantes se ríe y la gente también se reía de lo medieval que resultaba un loco caballero. Ésta es un poco la perspectiva. Cervantes es un renacentista que jamás acepta el Barroco. Es alguien que vive el sueño del Humanismo, de lo humano en el corazón de la experiencia, y de todo lo demás. Se resiste y nunca acepta ser un barroco. Nunca acepta que haya que hablar por hablar, en adorno del poder o al servicio de la mentira. Es un renacentista que se niega aceptar el discurso vacío sobre la realidad. Por eso insiste tanto en el valor de “la Verdad”. Y éste es el mensaje que deja finalmente.

Si no aceptamos un cierto fracaso, si no aceptamos que nuestra verdad puede no ser la única no podemos encontrar un lugar para el discurso del otro

“De todas las ciencias me quedo con la poesía que alberga en sí a todas ellas”, dice Vidriera. En la obra vemos este cariño, este respeto que tenía Cervantes, a pesar de los pesares, por la poesía…

Cervantes es el gran Vidriera. Él sabe de lo que está hablando. El Licenciado Vidriera es una de las obras donde más se muestra él. Ése amor por los libros, por la poesía…

Hay una cita de Ovidio: “Est deus in nobis , agitante calescimus illo; impetus hic sacrae semina mentis habet”: Hay un dios en nosotros. Cuando despierta nos enardecemos. Ovidio está hablando del sentimiento de lo poético, del enardecimiento, del prendimiento interior que provoca la poesía. La fuente de energía que está asociado con lo amoroso, con lo creativo, con la percepción no estrecha del mundo. Yo creo que a eso es a lo que nos está remitiendo. Eso es lo que finalmente propone Cervantes. Si podemos aguantar la tensión de la polaridad de éste diálogo, la chispa es más alta. Es una llamada a la evolución. La perspectiva de Cervantes es la de un hombre muy vivido, muy rodado, muy fracasado, y finalmente muy humano. Ya conoces mi tesis de que el Quijote, su personaje, su mayor creación, surge de un apoderamiento emocional de su enemigo, como una burla de su rival que es Lope de Vega. Y hasta de lo que nace como una burla de su mayor enemigo, lo acaba humanizando y lo conquista personalmente. Lo deja existir dentro de sí. Ése es el temple de Cervantes. Es alguien capaz de defender hasta las posiciones de sus enemigos. ¿Por qué? Porque ha fracasado. Porque da hueco al otro. Porque sabe que su percepción del mundo está lastrada por su propia experiencia y que hay otras perspectivas tan válidas como la suya. En eso es prodigioso, es de una modernidad sobrecogedora. Le pasa lo que a Shakespeare. Con este espectáculo, una de las cosas que me ha gustado ver es el poder electrizante cervantino. La mirada ética y al tiempo la denuncia sin saña. Cervantes es el gran Vidriera. Él sabe de lo que está hablando. El Licenciado Vidriera es una de las obras donde más se muestra él. Ése amor por los libros, por la poesía… Esa furia contra los malos poetas cuando el mismo siempre se tuvo como un poetastro. Yo no creo que fuera un mal poeta, su poética era otra. Por ejemplo ese viaje a Italia de Vidriera como soldado que recuerda su propia experiencia. En ese personaje está expresado probablemente lo que es el canon del maltrato al artista que Cervantes sufrió.

Otro hecho que llama mucho la atención en la obra es el valor que socialmente se le da a ser el segundo, aludiendo a que en España el primer puesto ya esta dado de antemano por la omnipresencia de la dedocracia.

Todos estamos viendo a dónde puede ir un país en el que a lo máximo que puede aspirar el talento es a ser segundo.

Es la perversión total de la meritocracia que es en realidad la que debería sostener el sistema. Vidriera cuando ya ha recuperado el juicio para mostrar a la multitud que él fue el mejor de su generación dice que quedó segundo. Dice: “ya podeis imaginar que fue así ya que la virtud y no el favor me llevó a este lugar”. Es decir, a lo más que puede aspirar el talento en una sociedad así, es a ser el segundo, porque el primero siempre está dado. Esto es terrible. Es de nuevo una denuncia al mundo medieval, donde los nuestros son siempre los mejores; las castas, los compinches, los colegas, los bandos, las bandas, los partidos…Siempre son un escalafón sinfónico como decía yo en un prólogo. Yo creo que esta generación posiblemente sea la que mejor pueda entender la denuncia que hace Vidriera.

Pepe Ortega en Alcalá de Henares

Todos estamos viendo a dónde puede ir un país en el que a lo máximo que puede aspirar el talento es a ser segundo. Cuando dice Vidriera: “fui segundo”, todo el mundo dice: “jo, qué bueno tiene que ser”, porque todos saben de lo que está hablando. Desde luego se ha avanzado, ¿Pero hemos avanzado lo suficiente? Han cambiado las iglesias a las que pertenecemos, los valores que representan, -unas más, otras menos-, pero nuestra mentalidad ha cambiado menos de lo que debiera y eso  se traduce en que sistemáticamente somos un país que en cada dos generaciones la gente más preparada tiene que hacer las maletas. O bien porque le toca un exilio político, una guerra civil, una imposibilidad de desarrollarse… Y es así desde hace mucho tiempo. América se ha poblado de todos los rebeldes inquietos, innovadores que han visto el país imposible y se han ido para allá. El emporio cultural que fundaron los intelectuales del exilio español es una de las ramas más sólidas de la cultura americana actual. Ésa es un poco la pregunta y al mismo tiempo también la duda que se plantea en la obra sobre cuándo vamos a ser un país que deje de escupir sistemáticamente a los mejores porque los degrada, no los acepta, los mata de hambre. Como decía Josep Pla “los mata de hambre, de asco y de tristeza”. Justo ahora han salido varias noticias sobre grandes científicos españoles y el triste panorama al que se enfrentan. Y esa perspectiva contada en Cervantes hace 400 años está tan viva que, como te comentaba, hay que llevar a Cervantes enjaulado. Según lo echas, se tira a la yugular del público. Eso es Cervantes. Esa modernidad casi increíble que parece que se ha escrito ayer para tus propias circunstancias y que las conoce hasta el fondo.

La canción de Vidriera, de Pepe Ortega  se representará los próximos 28, 29 y 30 de junio de 2013. Más información en Facebook

Edición digital de “La entretenida” por Paul Spence

Paula Spence, profesor del Department of Digital Humanities del King’s College de Londres ha realizado una magnífica edición digital de la “Entretenida” de Cervantes, que se puede consultar en el siguiente sitio:

http://entretenida.outofthewings.org/index.html

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La entretenida by Miguel de Cervantes: A Digital, Annotated Edition and an English Translation (The Diversion)

This website forms one part of research entitled ‘Cervantes’s La entretenida: Translation, Performance and a Digital Edition’, carried out by John O’Neill (King’s College London) within Out of the Wings, a project on Spanish and Spanish-American theatre in translation, funded by the Arts and Humanities Research Council. The website includes a fully annotated edition of the play, together with the first known translation into English, The Diversion, by John O’Neill. This translation formed the basis of a staged reading, sponsored by the Cultural Office of the Spanish Embassy, in the Old Anatomy Museum at King’s College London in May 2007.

The other part of the research is a written thesis of nearly 80,000 words, in four sections. The first of these proposes a new interpretation of the play, which highlights Cervantes’s fascination with the relationship between life and literature. The second part presents the results of an investigation into the printing of Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados (Eight New Plays and Interludes, Never Performed), the volume of plays within which which La entretenida is contained. The third section of the written submission presents the rationale for this digital edition, while the final part discusses the process of translating and performing the play.

The research has involved translation, theatre practice, and scholarship within the fields of textual criticism, bibliography and digital humanities. Reflecting this experience, this edition is aimed at academics, theatre practitioners and translators alike, and seeks to contribute to dismantling the unhelpful boundaries that have sometimes existed between these different groups.

This edition offers a new perspective on Cervantes as a playwright by providing four views of the Spanish text, together with an English translation (see Key Features: Different Views of the Text), and by presenting the text in a way that privileges the verse, thus acknowledging the importance of poetic form in Spanish Golden Age drama. The edition also incorporates various indices (see About the Indices) that help to contextualise the play, as well as features designed to aid theatre practitioners, such as menus that enable one to quickly access costume, props and stage furniture requirements for each scene, and to track the speeches and movements of individual characters (see Key Features: Special Menus).

The model for text encoding and representation provided by this digital edition is both expandable and exportable. It could, for example, be applied to the whole of Ocho comedias, to other Early Modern plays or even to the complete works of Cervantes.

Reunión de cervantistas en Francia

Hace unos días, la Universidad Jean Monnet de Saint-Étienne acogió el Congreso Internacional «Cervantes, las Novelas Ejemplares y sus recreaciones en la literatura y en el arte (1613-2013)», coorganizado por el Grupo de Investigación Siglo de Oro (GRISO) de la Universidad de Navarra y el Centre d’Études de Littératures Étrangères et Comparées (CELEC – EA 3069) de la Universidad de Saint-Étienne, Saint-Étienne, 30-31 de mayo de 2013.

Adrián J. Sáez, Emmanuel Marigno y Juan M. Escudero.

Adrián J. Sáez, Emmanuel Marigno y Juan M. Escudero.

Sabiamente orquestado por el prof. Emmanuel Marigno, el congreso acogió a una veintena de estudiosos (de Alemania, España, Estados Unidos, Francia, Portugal y Suiza) de la obra cervantina que debatieron temas tan variados como el discurso del amor y la intencionalidad discursiva en las Novelas ejemplares (Jean-Michel Laspéras y Michel Moner), el arte cervantino de novelar (Paula Renata de Araujo), el concepto de ejemplaridad trágica (Pierre Darnis), la teoría de la afectividad en La fuerza de la sangre (Carmela Mattza), algunas claves de la relación entre Campuzano y Estefanía (Adrián J. Sáez), la importancia de los cantares y la música en la colección (Cécile Iglesias y Susana Sarfson y Rodrigo Madrid), la relevancia de la cultura material en algunas novelitas (Daniel-Henri Pageaux), sus recreaciones literarias y artísticas  (Juan M. Escudero, Emmanuel Marigno, Emilio Martínez Mata, Carlos Mata Induráin, Hugo H. Ramírez Sierra, Jean-Claude Seguin, Jacques Soubeyraoux), su fortuna en traducciones (Javier García Albero para el caso alemán), su relación con otros ingenios como Tirso (Naima Lamari) y Pires de Rebelo (Maria Inês Nemesio) o el Quijote interactivo de la BNE (Sonia Kerfa).