Cervantes y la ficción

1Estos años cervantinos replican con fuerza la maravillosa década cervantina, con todo un reguero de trabajos empeñados en revelar las claves de la vida y obra de Cervantes. En este marco de lujo ve la luz ahora una miscelánea de estudios de Valentín Núñez Rivera (Universidad de Huelva), dedicada a Cervantes y los géneros de la ficción.

V. Núñez Rivera, Cervantes y los géneros de la ficción, Madrid, SIAL, 2015.

El libro de Núñez Rivera va más allá —o más acá— de Cervantes, porque arranca con el origen de varios de los modelos de ficción en prosa (como la novela sentimental y la picaresca), para centrarse en la recepción y el manejo de estos patrones por parte de Cervantes, que combina piezas de diversa procedencia para conformar un nuevo y sorprendente mosaico.

Más en detalle, el volumen se estructura en dos secciones mayores, divididos en otros varios puntos:

I. Trayectorias y pervivencias

  1. Avatares de la ficción sentimental
  2. Del Lazarillo y sus proyecciones
  3. Hacia el libro de novelas

II. Modulaciones cervantinas

  1. Visajes de la locura entre Shakespeare y Cervantes
  2. Desde la poética sentimental
  3. Entre pastores
  4. Metamorfosis picarescas
  5. Pasamonte al soslayo
  6. Un pícaro a lo divino
  7. Las Novelas ejemplares, desde Quevedo y contra Montalbán

Con este aperitivo, el apetito aconseja dejarse de otras zarandajas y lanzarse ya, sin contención alguna, a saborear como se merece un libro que deleita tanto como enseña. Sea, pues, muy bienvenido.

Gómez Canseco edita el Guzmán de Alfarache

El Guzmán de Gómez Canseco

 Las dos partes del Guzmán de Alfarache (1599 y 1604) constituyeron un hito capital en el desarrollo de la ficción en prosa de los Siglos de Oro, y hacia ellas, en uno u otro sentido, miraban cuantos escritores de por esas fechas salían a la palestra literaria: López de Úbeda con La pícara Justina, Francisco de Quevedo, autor del Buscón y, también, Miguel de Cervantes con el Quijote. Alemán inauguró una nueva forma de ficción de gran éxito y creó un espacio editorial nuevo, hasta ese momento reservado a los libros de pastores, las aventuras peregrinas y, en menor medida, las historias caballerescas.

No es corta la historia textual del Guzmán, con hitos singulares en una trayectoria a la que ahora hay que añadir la edición, con estudio y notas, que Luis Gómez Canseco, Catedrático de la Universidad de Huelva y socio de nuestra Asociación de Cervantistas, acaba de publicar en la Biblioteca Clásica de la Real Academia Española (Madrid, 2012, XII + 1700 pp.).

Del profesor Goméz Canseco, que toca, con arte, palos muy distintos, conocíamos, desde la ladera cervantina, un par de ediciones ejemplares (la del Quijote de Avellaneda [2000], y la de La gran Sultana [2010], ambas en Biblioteca Nueva) y un manual escolar del Quijote muy bien armado (Madrid: Síntesis, 2005). Ahora se pertrecha de un grueso volumen que ha de convertirse en el trabajo de referencia para acercarse al libro de Mateo Alemán.

No me imagino al profesor Gómez Canseco a la sombra fresca de su ciruelo en el Señorío de Valmalo descansando después de trabajar como galeote forzado un buen número de años, con su Alemán a las espaldas; seguro que anda ocupado en algún otro liviano enredo de esos a los que acostumbra: “Al bien ocupado no hay virtud que le falte” (GA, I, II, VI, p. 205).

Enhorabuena, don Luis.

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